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Dinero Economía México

El futuro que revelan los datos macroeconómicos de México

Los datos macroeconómicos de México en las últimas tres décadas no son los más alentadores, y es que el país ha tenido un desempeño por debajo de lo esperado en términos de crecimiento, inclusión y reducción de la pobreza en comparación con países similares.

Gracias a estos datos, es posible explorar el estado permanente y el pulso de la economía del país. Lo que deja claro el largo camino que debe recorrer México para estar cerca de la estabilidad económica. Te contamos sobre el futuro que se espera para este 2022.

Los factores determinantes que inciden en los datos macroeconómicos de México

Antes de abordar este punto es importante darte una idea de qué son los datos macroeconomicos.

Se trata de datos estadísticos aportados por indicadores que reflejan el estado actual de la economía de un país, se basa en ciertas áreas de la economía (mercado bancario, industria, mercado laboral, comercio).

Entre los indicadores económicos más importantes, resaltan:

·       El principal indicador macroeconómico del estudio de producción y consumo de un producto nacional es el producto interno bruto (PIB).

·       Tasa de desempleo o tasa de paro.

·       Tipo de interés.

·       M2.

·       Prima de riesgo.

·       Inflación.

·       Índice de Precios al Consumo (IPC).

·       Tipo de cambio.

·       Balanza de pagos.

·       Nivel de deuda y déficit.

·       Confianza del empresario y el consumidor.

Ciertamente en el último trimestre del año pasado la economía sufrió una contracción de 0,1%, de acuerdo a los números preliminares aportados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Dos trimestres de economía roja

Así, la economía sumaría dos trimestres seguidos con cifras rojas, lo que en el lenguaje de los expertos se conoce como «recesión técnica».

A pesar del contexto, los economistas suelen marcar la diferencia entre una recesión técnica y una crisis económica con todas sus letras.

Ésta última implica un profundo debilitamiento de los principales indicadores macroeconómicos como, por ejemplo, el empleo, el nivel de precios, el consumo interno, la capacidad de pago de los agentes económicos o el nivel de producción.

Ciertamente, México no está en una crisis, pero tampoco está pasando por un buen momento tras las secuelas económicas que ha dejado la pandemia.

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