Tratándose de la primera potencia del mundo, cuyas decisiones afectan a muchos países, es útil saber cómo es la política en EE.UU.

Aun cuando a menudo se cataloga a Estados Unidos como una democracia, es más preciso definirlo como una república federal constitucional.

Eso quiere decir, que el sistema político se basa en un régimen presidencialista como forma de gobierno.

A su vez, este régimen está basado en la separación de poderes en tres ramas: ejecutivo, legislativo y judicial.

También, hay que destacar que cuando se habla de federalismo, este consiste en que las funciones de gobierno están repartidas entre un poder central y unos estados asociados.

El Gobierno Federal ejerce de forma exclusiva las competencias mínimas e indispensables para garantizar la unidad política y económica de la nación.

Mientras, el resto de competencias corresponden a los estados federados o se ejercen de forma coordinadas en ambos niveles de gobierno.

Otro aspecto importante de la política en EE.UU, es el régimen presidencialista.

Esto implica, que el Presidente concentra todo el poder ejecutivo, ya que es a la vez Jefe de Gobierno y Jefe de Estado.

También contempla, que no existe vinculación entre el poder ejecutivo, y el partido político mayoritario en el Congreso.

Además, los miembros del gabinete presidencial no pueden ser miembros del Congreso.

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¿Cómo es el sufragio en la política de EE.UU?

Los estadounidenses acuden a las urnas el primer martes de noviembre cada cuatro años, para elegir un nuevo Presidente de los Estados Unidos.

El partido ganador de la elección popular, tiene derecho a mandar a los electores de su partido al colegio electoral que elegirá al Presidente.

No obstante, este número de compromisarios varía según la población estatal.

Existen 538​ votos electorales divididos entre los 50 estados y el Distrito de Columbia.

Cada estado tiene un elector por cada uno de sus miembros en el Congreso: uno por cada legislador de la Cámara de Representantes, y uno por cada senador.

Un candidato necesita la mitad más uno de los votos electorales, es decir 270, para llegar a la presidencia.

Luego, la mayoría de los estados conceden todos sus votos electorales, al candidato que ha ganado la votación popular en el estado.

Los electores luego emiten dos votos cada uno: uno para presidente y el otro para vicepresidente.

Finalmente, estos sufragios son enviados al Congreso donde son certificados.

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