El derribo de un dron estadounidense por una patrulla de cazas rusos sobre el Mar Negro, marca un nuevo pico de tensión entre EE.UU y Rusia.

Los altos mandos estadounidenses culparon a Rusia, y el Departamento de Estado llamó al embajador ruso, Anatoly Antonov, por el incidente.

Este incidente en pleno vuelo, si bien Rusia niega que hubiera una colisión, ha exacerbado las tensiones entre Moscú y Washington.

La Administración de Joe Biden ha protestado por el incidente, pero evitó calificarlo como un acto de guerra o incluso una acción «ilegal».

No obstante, aunque la diplomacia ha sabido llevar las consecuencias, a raíz del hecho se ha recrudecido las tensiones entre EE.UU y Rusia.

Este incidente hace recordar, por ejemplo, lo ocurrido durante la guerra en Siria en 2018, cuando tropas estadounidenses causaron bajas rusas.

Fue el encuentro más mortífero entre fuerzas estadounidenses y combatientes rusos desde el final de la Guerra Fría, pero no condujo a una escalada.

En esta ocasión ocurre la misma situación, y la tensión muestra niveles alarmantes.

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