El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, firmará este viernes, 22 de diciembre, un decreto que permitirá imponer sanciones a bancos extranjeros que apoyen a Rusia.

A juicio de Estados Unidos, las sanciones a bancos que apoyen a Rusia es parte de los esfuerzos para evitar la crecida bélica en Ucrania.

El presidente Joe Biden habla con la prensa antes de tomar un avión en el aeropuerto internacional de Milwaukee (Wisconsin), el 20 de diciembre de 2023 en el centro-norte de EEUU.

Las sanciones a bancos extranjeros que apoyen a Rusia autorizarían a Estados Unidos a emitir «medidas secundarias» contra instituciones financieras que apoyen la industria de defensa rusa.

Estados Unidos, principal aliado de Ucrania, confía en el efecto disuasorio del anuncio, que ocurre en medio de difíciles negociaciones en el Congreso para aprobar un nuevo paquete de ayuda financiera para Kiev.

«Nuestra idea, francamente, es que las jurisdicciones y las instituciones financieras tomen medidas para acabar con ese comportamiento antes de que usemos» el nuevo mecanismo de sanciones, indicó el funcionario.

¿Sanciones a bancos extranjeros que apoyen a Rusia? ¿Por qué?

Los bancos tienen «la opción de continuar vendiendo una cantidad modesta de bienes a la industria militar rusa, o estar conectados con el sistema financiero de EEUU. Elegirán estar conectados al sistema financiero de EEUU», añadió.

El funcionario explicó que la mayor parte de los bancos europeos y estadounidenses ya han dejado de financiar actividades en Rusia, pero Washington cuenta con su apoyo para presionar a bancos de otros países que siguen operando en el país.

Se supone que las sanciones a bancos extranjeros que apoyen a Rusia sería una estocada al avance de la guerra.

Desde la invasión rusa a Ucrania, en febrero de 2022, los países occidentales han adoptado numerosas medidas de embargo y congelación de activos contra entidades, personas o empresas, con el objetivo de frenar la maquinaria de guerra y debilitar la economía.

Esta avalancha de sanciones ha provocado un «impacto significativo» en Moscú, según el funcionario de la Casa Blanca, ya que Rusia tiene dificultades para reponer su arsenal, y sus ingresos provenientes de los hidrocarburos se redujeron en alrededor de un tercio.

Pero casi dos años después, la economía rusa parece ofrecer resistencia.

Moscú continúa vendiendo hidrocarburos, sobre todo a China y a India, y ha encontrado, según los expertos, mecanismos para eludir medidas como el límite al precio de venta de su petróleo impuesto por Occidente.

Según Washington, también ha desarrollado una cooperación militar con Irán, que le suministra drones, y con Corea del Norte.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un crecimiento de poco más de 2% para la economía rusa este año, y 1% para el próximo año.

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